Así lo refleja un informe publicado por el diario La Nación, que analiza cómo, a partir de la pandemia, cambió el mapa de preferencias residenciales en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
La decisión de dejar la Ciudad de Buenos Aires sin alejarse demasiado dejó de ser una imposición económica para transformarse, en los últimos años, en una elección de calidad de vidaEn ese escenario, Quilmes aparece destacada como una de las ciudades mejor posicionadas del conurbano para vivir.
El fenómeno comenzó a tomar fuerza tras el inicio del aislamiento obligatorio, el 20 de marzo de 2020, cuando miles de familias pusieron en revisión sus condiciones habitacionales. Según un informe elaborado por el arquitecto Facundo López Benaghi para la Fundación Tejido Urbano, la cuarentena dejó al descubierto déficits estructurales: hacinamiento, escasez de espacios verdes, falta de ámbitos comunes y problemas de conectividad. Esa combinación impulsó el deseo de “migrar hacia el verde” y buscar entornos con mayor contacto social y mejores condiciones de vida.
Con el avance del teletrabajo y la educación virtual, la posibilidad de mudarse a localidades del conurbano se volvió concreta para amplios sectores de la población. Y, al analizar el comportamiento del mercado inmobiliario, los datos confirman que el precio sigue siendo el principal motor de decisión.
De acuerdo con cifras del tercer trimestre de 2025 de la plataforma Zonaprop, el 35% de las búsquedas de compra en el AMBA se concentra en propiedades de hasta 100.000 dólares, mientras que otro 31% apunta a inmuebles valuados entre 100.000 y 175.000 dólares. En total, casi siete de cada diez consultas se explican dentro de ese rango.
En el GBA oeste-sur, donde se inscribe Quilmes, la tendencia es aún más marcada: el 58% de las búsquedas se orienta a propiedades por debajo de los 100.000 dólares. Esta realidad convierte a los municipios del sur en una opción cada vez más atractiva frente a los altos valores del norte del conurbano.
Si bien el informe de La Nación menciona como focos principales de demanda en el GBA sur a La Plata, Lomas de Zamora, Lanús y Avellaneda, Quilmes gana protagonismo en otro indicador clave: la calidad de gestión urbana.
A mediados de 2025, la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA presentó el Índice de Gestión Estratégica de Ciudades AMBA 2025, un ranking que evalúa a los municipios según cinco dimensiones: política e institucional, desarrollo económico, sociedad, medio ambiente y tecnología e infraestructura. En ese estudio, Quilmes se ubicó en el cuarto lugar entre los mejores municipios del AMBA para vivir, con un puntaje de 3,03 sobre 5, superando a numerosos distritos del conurbano y quedando por encima de Lanús.
El ranking es liderado por Vicente López, seguido por Tres de Febrero y San Isidro, pero la inclusión de Quilmes en el top cinco refuerza su posicionamiento como una ciudad que combina cercanía con la Capital, valores inmobiliarios más accesibles y una gestión urbana competitiva.
En un contexto donde el mercado “mira primero el bolsillo y después el mapa”,
Quilmes aparece como una alternativa sólida para quienes buscan mejorar su calidad de vida sin resignar conectividad, servicios y pertenencia metropolitana. Una ciudad que, según los datos y los estudios académicos, se consolida como una de las grandes opciones del sur del conurbano bonaerense.